Callos a la madrileña: una tradición familiar

Que uno de los atractivos de Madrid y su comunidad es su gastronomía no es un secreto para nadie. Desde tiempos remotos, cuando Felipe II cambió el rumbo de la historia de la ciudad convirtiéndola en la capital de España, también decidió incorporar las comidas típicas madrileñas que siguen destacando en la actualidad.

Entre los platos típicos, sobre todo en invierno, aunque la mayoría se resista a comerlos sólo en esta estación, se encuentran los callos a la madrileña. Calientes, acompañados de chorizo, morcilla y jamón entreverado son una auténtica delicia.

 

Aunque es un plato que se ofrece en numerosos bares y restaurantes de la capital, no todos ellos los cocinan de forma tradicional. Los ingredientes se deben cocinar muy, muy lentamente por lo que se convierte en un plato muy elaborado y complicado de cocinar. Si se cocinan de un día para otro estará aún más sabrosos, y si además los acompañas de un buen vino tinto la experiencia culinaria será espectacular. El secreto de unos buenos callos a la madrileña está en sus ingredientes, que tienen que ser de primera calidad, en su esmerada elaboración, su limpieza y el blanqueo, que de como resultado unos callos en los que te apetezca mojar mucho pan

Si nunca has probado este exquisito plato te aseguramos que merece la pena que le des una oportunidad.

En Las Terrazas de Becerril cocinamos los callos a la madrileña como antaño, con ingredientes de primera calidad y frescos, siguiendo una receta familiar y secreta que utilizamos desde que abrimos por primera vez las puertas de nuestro restaurante en Becerril de la Sierra, hace más de cinco décadas.  Queremos revivir la tradición de este plato en la capital y en toda la Comunidad de Madrid.

Porque con este frío, aparte de un buen cocido, ¿qué mejor que degustar un buen plato original de callos a la madrileña?. No tienes opción, tienes que venir a probarlos 🙂